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¿Cómo los virus respiratorios pueden causar trastornos neurológicos?

Trastornos neurológicos

Trastornos neurológicos

Trastornos neurológicos. Siempre nos han dicho que el cerebro es el órgano más importante del cuerpo y el que controla todas las funciones. Un daño en él puede afectar seriamente el estilo de vida de cualquier persona. 


Por esta razón siempre se le ha prestado más atención que a otro órgano. Pero, ¿qué pasaría si el sistema respiratorio se viera afectado impidiendo el funcionamiento normal de las vías respiratorias o que los niveles de gases se vieran alterados?


Si analizamos esto, podemos encontrar que el sistema respiratorio es fundamental para el buen funcionamiento del cerebro, ya que sin un óptimo recambio de oxígeno/dióxido, entre otras cosas, puede afectar seriamente el sistema nervioso, dando paso a diversos
trastornos neurológicos.


¿Cómo es posible esto? 


Las complicaciones respiratorias derivadas de los virus pueden afectar el tracto respiratorio superior generando enfermedades leves. Sin embargo, en los grupos de personas más vulnerables como recién nacidos, adultos mayores e individuos inmunodeprimidos estas enfermedades pueden afectar el tracto respiratorio inferior lo que puede derivar en patologías más graves como una neumonía, asma y otros síndromes de dificultad respiratoria. 


Estas enfermedades graves suelen tener capacidades neuroinvasivas ya que pueden viajar desde el tracto respiratorio hasta el sistema nervioso central (SNC), infectando las células del sistema que pueden terminar causando convulsiones, estado epiléptico, encefalopatías (disfunción global del  cerebro) y verdadera infección de las células del cerebro o encefalitis. 


Como se sabe los virus respiratorios más comunes son la gripe, el virus respiratorio sincitial u ortopneumovirus, el metapneumovirus y el coronavirus. Todos estos están asociados a diferentes manifestaciones neurológicas en personas que sufrieron una enfermedad respiratoria grave. 


Por ejemplo, aquellos con el virus sincitial presentaron
trastornos neurológicos como encefalitis, crisis epilépticas, compromiso del cerebelo expresado como ataxia (alteración permanente del equilibrio). La gripe por su parte puede afectar al SNC y se ha descrito una amplia variedad de complicaciones neurológicas, que incluyen meningitis, encefalitis, encefalopatía necrotizante, mielitis y síndrome de Guillain-Barré (SGB), entre otras. 


Para que el SNC se vea afectado por virus respiratorios existen dos maneras por las cuales esos virus viajan y pueden introducirse en el sistema nervioso: 


Ruta hematógena


Esta ruta funciona como un “caballo de Troya”, ya que la la entrada de células sanguíneas periféricas infectadas como monocitos/macrófagos cruzan la barrera hematoencefálica infectando las células endoteliales microvasculares del cerebro o el paso paracelular a través de la interrupción de las uniones estrechas y el aumento de la permeabilidad endotelial del cerebro.


Ruta neuronal o axonal


Esta involucra varias terminaciones de nervios periféricos, como las neuronas sensoriales olfativas y las terminaciones nerviosas intestinales. Se llama ruta de transporte axonal porque los patógenos alcanzan una neurona tras otra a través de las terminaciones nerviosas sinápticas y viajan a lo largo de los axones o prolongaciones largas de las neuronas. 


Cabe mencionar que los virus respiratorios pueden adaptarse a cualquiera de estas dos rutas para llegar al sistema nervioso central, por lo que debemos ser bastante cuidadosos cuando nos de gripa o presentemos fiebre. 


Afección del SNC en niños


Como mencionamos, los recién nacidos, junto con los adultos mayores y los inmunodeprimidos son más propensos a sufrir
trastornos neurológicos derivados de una infección o virus respiratorio. 


Los virus respiratorios afectan principalmente a las meninges que son los tejidos que protegen al cerebro y la médula espinal y cuando esas membranas se inflaman se le denomina meningitis. Las bacterias también pueden causar esta enfermedad.


Además de la meningitis, los recién nacidos pueden desarrollar otras infecciones que pueden afectar tanto las meninges como el cerebro (meningoencefalitis) o solo el cerebro (encefalitis). 


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En el caso específico de los recién nacidos, ellos pueden infectarse de diferentes formas. Pueden desarrollar infecciones derivados del herpes a través del contacto con secreciones infectadas en el canal del parto o pueden infectarse al respirar aire contaminado con gotitas que contienen virus exhaladas por una persona infectada. 


Los bebés con infecciones en el sistema nervioso central suelen presentar síntomas como fiebre. presentan algunos síntomas que por lo general inician con fiebre. Aquellos niños de más de un mes suelen volverse irritables e incluso pueden dejar de comer. 


El vómito es otro de los síntomas, y en algunos casos, el punto blando en la parte superior de la cabeza del recién nacido (fontanela) sobresale cuando el recién nacido está de pie, lo que indica un aumento de la presión sobre el cerebro. 


Cuando un bebé tiene meningitis es común que el movimiento produzca dolor o malestar al niño ya que las meninges están irritadas. Esto hace que el pequeño llore en vez de calmarse cuando lo cargamos o lo mecemos. En otros casos, los bebes con esta enfermedad suelen desarrollar un llanto agudo. 


La encefalitis en los pequeños por lo general causa convulsiones y movimientos anormales, en casos más graves los bebés pueden volverse letárgicos, entrar en un estado de coma o morir. 


El herpes al afectar el cerebro puede provocar convulsiones o debilidad en una parte del cuerpo. Esta infección, sin el debido tratamiento puede ser fatal ya que aproximadamente el 50% de los recién nacidos con infección cerebral por herpes fallece y dos tercios de los que se salvan, terminan con daño cerebral severo. Incluso con tratamiento, alrededor del 25% de los afectados mueren y la mitad de los supervivientes tienen daño cerebral  permanente. 


Algunos de los síntomas generados por el herpes es el sarpullido en piel, ojos o boca. Este consiste en manchas rojas con ampollas llenas de líquido que forman costras antes de curarse. 


Por otro lado, la encefalomielitis postinfecciosa puede causar muchos problemas neurológicos, según la parte del cerebro que se haya visto afectada. Los niños pueden tener debilidad en un brazo o una pierna, pérdida de visión o audición, dificultad para caminar, un cambio en el comportamiento, discapacidad intelectual o convulsiones recurrentes. 


Aunque estos síntomas no son notorios al instante, pueden presentarse con el paso del tiempo o cuando le realicemos al niño pruebas de audición, visión o inteligencia. A menudo, los síntomas se resuelven con el tiempo, pero en ocasiones son permanentes.


Es importante recordar que los medicamentos antivirales no suelen ser muy efectivos para atacar las infecciones del sistema nervioso central. En ese caso lo recomendable es que el niño sea evaluado por el pediatra o llevado al servicio de urgencias. 


La encefalomielitis postinfecciosa se puede tratar con corticosteroides u otros medicamentos que disminuyen la respuesta inmunitaria que causa el daño neurológico.


Las infecciones del sistema nervioso central (SNC) son uno de los problemas más críticos de la salud pública, ya que con frecuencia los pacientes presentan secuelas neurológicas. 


En la actualidad los virus respiratorios se han posicionado como agentes relevantes responsables de
trastornos neurológicos. Entre estos virus neuropatológicos se encuentran el virus respiratorio sincitial humano (hRSV), el virus de la influenza (IV), el coronavirus (CoV) y el metapneumovirus humano (hMPV). Estos agentes virales son las principales causas de infecciones respiratorias agudas cada año que afectan principalmente a los niños menores de 5 años y también a los ancianos. 


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Cuando de ACV se trata el tiempo es lo más importante por eso recuerdo el acrónimo: 


C:
cara torcida
O:
ojo, alteración de la vista
R:
rápida, debilidad de un brazo o pierna
R:
Raro al hablar
E:
Emergencia, llama al 123

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